La firma automovilística japonesa Mitsubishi contabilizó unas pérdidas netas atribuidas de 11.760 millones de yenes (98 millones de yenes al cambio actual) en los tres primeros trimestres fiscales (de abril a diciembre de 2019), en comparación con los ‘números negros’ de 69.164 millones de yenes (576 millones de euros) registrados en dicho período del año previo.

La compañía achacó esta caída, entre otros factores, a la bajada de las ventas, al impacto sobre sus cuentas del tipo de cambio de divisa, por valor de 34.900 millones de yenes (291 millones de euros), y a los gastos en I+D, los costes laborales y los vinculados con el cumplimiento normativo, por 36.800 millones de yenes (306 millones de euros).

Entre abril y diciembre del año pasado, la multinacional nipona obtuvo unos ingresos de 1,66 billones de yenes (13.890 millones de euros), lo que se traduce en una disminución del 7,1% en la comparativa con los ingresos de dichos meses del año anterior.

La firma automovilística acumuló unas pérdidas operativas de 2.674 millones de yenes (22,2 millones de euros) hasta diciembre de 2019, frente a la cifra positiva de 92.363 millones de yenes (769 millones de euros) del año previo.

El volumen mundial de matriculaciones de Mitsubishi se situó en 876.000 unidades en los nueve primeros meses del ejercicio fiscal 2019-2020, lo que se traduce en una disminución del 2% respecto a las 894.000 unidades entregadas en dichos meses de 2018.

De cara al cierre del ejercicio fiscal (marzo), la firma asiática anticipa un beneficio neto atribuido de 5.000 millones de yenes (41,6 millones de euros), un 96,2% menos, así como una facturación de 2,45 billones de yenes (20.416 millones de euros), un 2,6% menos.